Ep. 65 – EN PILOTO AUTOMATICO

por Sozan
PALABRAS EN EL CAMINO

EN PILOTO AUTOMATICO

(Episodio 65)

El acto de estar presente  en el presente y no en piloto automático todo el tiempo puede convertirse en un oasis. Puede realmente cambiar tu vida.

Es probablemente más cómodo dejar que “la vida te suceda”, como algo de lo que no tienes control o consciencia plena. Pero si tu piloto automático está siempre encendido, te limitas a existir, no a realmente vivir.

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TRANSCRIPCION:

En general somos conscientes de lo que estamos haciendo, pero también más veces que menos funcionamos en piloto automático.

Una cálida bienvenida a este nuevo episodio de Palabras en el Camino. Este es el episodio número 65.

Y en el episodio anterior hablé sobre la manera en que vivimos vidas ajetreadas, llenas de actividad y estímulos casi desde que nos despertamos hasta que nos vamos a dormir. La manera en que se hace difícil encontrar espacios de silencio y quietud, esos espacios que nos permiten ver con claridad cómo actuamos en cada momento. Y una de las cosas que no solemos ver es la manera en que en general vivimos la vida, el día completo -casi- en piloto automático.

Imagina que acabas de llegar a casa del trabajo, sales del coche y yo vengo y te pregunto ¿Cómo ha ido en el viaje? Es muy posible que no recuerdes cuántas veces cambiaste de carril o cuántas veces te detuviste en un semáforo, ¿verdad? Sin embargo, aquí estás, sano y salvo. El registro de tu viaje, sin embargo, es casi nulo. Quizás estabas pensando algo, escuchando música, hablando por teléfono… Del viaje en sí, recuerdas poco y nada. Has hecho un viaje en piloto automático. Y así es como vivimos la vida: en este estado la mayor parte del tiempo. Tomamos decisiones inconscientes y automáticas que no necesariamente se ajustan a cómo queremos ser, cómo queremos trabajar, como queremos vivir. Decisiones o acciones que realizamos sin registro del momento. Y por ello, este momento pierde lo que tiene para darnos, lo que tiene para ofrecernos.

Y es importante también comprender que en sí mismo, actuar de esta manera automática no es algo negativo. Somos animales de costumbres y tenemos muchas rutinas, lo cual no siempre es malo. De hecho, a veces es fundamental -diría- para poder operar. La comunidad científica sugiere que tomamos unas treinta y cinco mil decisiones por día. Por supuesto, nuestro cerebro no puede dedicar tiempo a pensar en todas y cada una de ellas, en cada detalle de lo que hacemos. De hecho, es una manera de preservar energía y ser más eficientes en lo que hacemos en el día a día. Pero sin embargo, la falta de presencia en el momento presente, cuando este automatismo empieza a colarse en otras áreas de tu vida que necesitan más atención, esto comienza a tener un costo en tu capacidad de disfrutar, de reflexionar y de aprender. Y también tiene un costo importante -quizá el mayor costo- que es el de la incapacidad de responder en lugar de reaccionar a lo que ocurre momento a momento.

El doctor Williamson de la Universidad de Harvard dice que “El piloto automático ha pasado de ser un mecanismo evolutivo de protección que impedía que nuestro cerebro se sobrecargara, a ser nuestro modo de funcionamiento por defecto por el que tomamos nuestra decisiones como sonámbulos”. Muy elocuente el doctor Williamson.

Es probablemente más cómodo entonces dejar que la vida “te suceda” como si fuese algo de lo que no tienes control o conciencia plena. Pero si tu piloto automático está siempre encendido, te limitas a existir, no a vivir. Y si estás escuchando este podcast, simplemente “existir” seguramente no es algo que te resulte válido. Quieres vivir la vida con profundidad, con conexión y probablemente por eso estás aquí.

Por muy descontrolado que esté tu día, por muy estresante que sea tu trabajo, tu vida… el acto de estar presente en el presente y no en piloto automático todo el tiempo puede convertirse en un oasis. Puede realmente cambiar tu vida. Y el método para estar presente y no en piloto automático es más sencillo de lo que parece. ¡Y cuidado! Cuando digo sencillo no digo que sea fácil, necesariamente. Porque lo que más importa aquí es la práctica, y la mayoría de la gente no aprende a estar presente porque no practica. No porque sea muy difícil, pero porque no quiere hacer el trabajo que implica estar presente. Estar presente es una acción consciente que se entrena, como muchas otras cualidades en nuestra vida. Y la práctica en sí es sencilla: “Presta atención plena, presta atención a este momento”. Y, por supuesto, muy fácil de decirlo, y otra cosa es realizarlo. Porque invariablemente volvemos a la vorágine real -real o creada por nosotros- y nos separamos del aquí y el ahora.

Pero presta atención. Crea conciencia sobre cada aspecto de lo que estás haciendo. Observa tu cuerpo, las sensaciones, tus pensamientos… Hazlo una vez, y luego vuelve a hacerlo. Y no te preocupes por cuántas veces debes hacerlo. Sólo hazlo ahora, una y otra vez. Sin juicios, sin expectativa. Detente y presta atención. Y haz silencio. Bríndame momentos de quietud para observar cómo te encuentras en este momento, para darte el espacio suficiente para estar presente. Intenta meditar si puedes, aunque sea cinco minutos por día. Medita para ser sólo eso, para estar totalmente presente en el momento presente.

Entonces, la próxima vez que estés hablando con alguien o paseando a tu perro, trabajando incluso cepillándose los dientes… toma nota de lo que ves, observa lo que oyes y cómo te sientes en ese momento. Este es un mecanismo sencillo, pero es fundamental y te va a ayudar a ser más intencional en todas las áreas de tu vida. Te va a permitir vivir tu vida creada por intención, por diseño, y no por defecto. No en piloto automático.

Dejar ir esta manera de vivir en piloto automático tiene entonces que ver con volver a tomar el volante que conduce tu vida. Volver a sentarte en el asiento del conductor y tomar decisiones que llevan a una vida que es fuertemente intencional.

Como dijo Thich Nhat Hanh, el maestro Zen vietnamita: “Bebe tu té despacio y con reverencia, como si fuera el eje sobre el que gira el mundo. Despacio, uniformemente, sin precipitarte en el futuro. Vive el momento actual porque este mismo momento… es toda tu vida”.

Atentos, presentes en el presente. Viviendo una vida por diseño, con intención, y no una vida que nos ocurre como si estuviéramos viéndola en una película.

Gracias por estar aquí, y por ser parte de este camino. Hasta el próximo paso.

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