Ep. 62 – PUREZA

por Sozan
PALABRAS EN EL CAMINO

SEI: PUREZA

(Episodio 62)

Wa, Kei, Sei y Jaku: Armonía, respeto, pureza y tranquilidad.

En el episodio anterior hablé de Kei, de respeto. El respeto al que le sigue Sei, la pureza. ¿Cuál es el significado de la pureza en el contexto del desarrollo personal? ¿Es posible ser 100% puros?

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TRANSCRIPCION:

Wa, Kei, Sei, Jaku. Estoy explorando estos conceptos que vienen del Japón y que se pueden traducir como armonía, respeto, pureza y tranquilidad. Una cálida bienvenida a este episodio, el número 62 de palabras en el camino.

Y hoy voy a hablar de Sei, de pureza. ¿Y qué ocurre cuando lo buscamos en el diccionario? El diccionario define “pureza” como algo que no está adulterado, contaminado, diluido, viciado, manchado o debilitado. Y creo que esto ofrece una imagen muy vívida y quizá evoca un significado sobre la pureza y la impureza que es muy personal. Es muy de cada uno de nosotros, porque algunas ideas de pureza impureza se basan en la cultura, en creencias aprendidas en religiones, en prácticas, y muchas son realidades innatas y profundamente arraigadas en nuestra mente, que surgen, que nacen cuando hablamos de lo puro o de lo impuro.

Entonces, en resumidas cuentas, cuando hablamos de algo que es puro, hablamos de algo que “no es contaminado”, algo “que no está diluido”. Y quizá, por ejemplo, nos es fácil pensar en el agua que bebemos, o en un metal, o incluso en el detergente que utilizamos para lavar la ropa. ¿Puro o es impuro? Pero cuando hablamos de Sei, cuando hablamos de la pureza, desde el punto de vista de cómo se asocia a nuestro camino de transformación, de qué significa desde la perspectiva del desarrollo personal. Entonces ahí sí en general quizá no nos consideramos completamente puros. No vemos usualmente como personas que en cierto momento o circunstancia estamos presos, estamos apegados a la confusión, al rencor, a la duda, en fin, siempre podemos encontrar espacios donde el lugar emocional, moral no somos 100% puros. Entonces es importante reflexionar sobre qué hablamos cuando hablamos de pureza, específicamente cuando hablamos de la pureza del Sei en este entorno de Wa, Kei, Sei y Jaku. Y si es un estado que se alcanza haciendo algo. Si la pureza es algo que podemos lograr a través de alguna actividad o algún comportamiento en concreto. Y por supuesto, como muchas cosas, la respuesta puede ser sí… y también no.

Porque podemos decir que existe una pureza original o una idea de que todo es esencialmente puro en sí mismo. En este sentido, la pureza no se alcanza siendo algo. Es una pureza que es inherente a todo lo que existe desde un punto de vista absoluto. La pureza innata de todo lo que existe en el universo. Pero, por otro lado, la pureza también puede verse como “esa consecuencia de liberarse de la contaminación”. Entonces, en este caso, la respuesta a que si la pureza se puede lograr alcanzando algo, la respuesta es potencialmente sí.

Por ejemplo, la limpieza y el orden. La limpieza y el orden tanto en el sentido físico y espiritual. Esto, sin lugar a duda, es una parte importante del desarrollo personal. Una forma en la que sí podemos alcanzar la pureza a través de la acción. Pero Sei no significa solamente orden o limpieza o descontaminación. Sei también significa simplificación, es decir, la eliminación de todos los elementos innecesarios. Porque podemos decir que cuando existe un elemento innecesario, algo no es puro en sí mismo.

Entonces, ya sea a través de la limpieza, el orden, la simplificación… la pureza es una aspiración que todos tenemos muy posiblemente, sin importar la práctica espiritual o la práctica que sigamos. Queremos ser puros, porque pareciera que la pureza es un indicador de éxito en un camino de transformación personal y de despertar de la conciencia.

Entonces nos embarcamos en varias actividades que de alguna manera u otra “nos purifican”. Intentamos hacer ciertas cosas, dejamos de hacer otras. Por eso “querer ser puro” puede rápidamente convertirse en un objetivo más a cumplir. Y de esa manera, casi sin darnos cuenta, ingresamos en un espacio de dualismo: Esto es puro, esto es impuro. Y entonces decidimos que esto es puro y que esta otra cosa es impura. Pero lo hacemos desde nuestra propia conciencia, una conciencia condicionada, limitada a quienes somos hoy. Nuestra propia idea de la pureza, la impureza.

Y podemos ver el aspecto de la pureza en muchos ámbitos de la vida. Por ejemplo, podemos pensar en la pureza de una intención o en la pureza de un pensamiento. Por ejemplo, cuando un pensamiento se ve plagado de impurezas mentales o pensamientos parásitos o ideas del imaginario… Podemos decir que este pensamiento no es puro. O por ahí cuando actuamos de cierta manera. Pero existen razones ocultas para hacerlo. Podemos decir que esta acción no es pura. ¿Esto también nos lleva a la pregunta ¿Puede un pensamiento o una acción ser 100% pura? Y vuelvo al punto anterior, la idea de lo que es puro e impuro, hasta qué punto está viciada por nuestra propia imaginación o nuestro propio condicionamiento de lo que es puro o es impuro.

Entonces el tema se vuelve muy complejo. ¿Qué es puro y qué es impuro? Y allí donde aparece Sei, este concepto de “pureza”. Y nos dice que la pureza más clara del cuerpo y la mente, lo más importante desde este punto de vista, radica en comprender que quizás lo único que realmente puedo encontrar como puro está en la conciencia, en el estado puro de conciencia del momento presente. En la atención al aquí y ahora. Que es en el aquí ahora donde podemos encontrar la verdadera pureza. En lo que estamos viviendo en este instante. Es un instante que podemos vivir con verdadera conciencia, y este es un instante de pura pureza, valga la redundancia.

La pureza del momento está en este estado puro de conciencia del momento presente. Por lo tanto, siempre puedes referirte a él, recordarlo, sólo por el simple acto de la atención. Esta atención amplia y abarcadora, esa conciencia que es intuitiva de este momento, el aquí y el ahora.

El simple acto de estar presentes, estar aquí ahora, y la pureza de ese momento que no esté contaminada por ideas del futuro, recuerdos del pasado… Este acto interno de escuchar, la escucha abierta, receptiva, en la que puedes oír el sonido del silencio… Esa es la conexión de la que estoy hablando con el aquí y ahora. Eso es la pureza. Es la pureza del corazón, de la mente, una pureza en el espíritu en la que existe plena conciencia del momento presente.

Esta es la pureza de la que hablas Sei. Que esto que está ocurriendo ahora sea puro. Que no haya nada más. Nada que contamine este momento, este instante, este presente, este aquí, este ahora. Y cuando lo único que existe es este instante, cuando no existe nada más… Este instante es un instante puro, un instante Sei.


Sei, pureza. La pureza más pura, que es esa pureza que se da cuando estamos completamente en el presente, sin que se vea estorbado, viciado, contaminado de nada más que este instante, un instante Sei. Un instante al que no le falta y al que no le sobra absolutamente nada.

Gracias por estar aquí y por ser parte de este camino. Hasta el próximo paso.

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