Ep. 31 – ESPEJOS

por Sozan
PALABRAS EN EL CAMINO

EL REFLEJO

(Episodio 31)

Sabes algunas cosas. Otras cosas, crees que las sabes. Y lo que es más importante, no sabes lo que no sabes. El feedback, la información que recibimos de nuestra propia observación y de la de los demás es un componente clave en cómo dirigimos nuestro esfuerzo de crecimiento y transformación.

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TRANSCRIPCION:

Hoy voy a seguir hablando sobre el cambio y la transformación personal. Porque sin lugar a dudas queremos cambiar. Queremos transformarnos en mejores seres humanos. Y probablemente es por ello que estamos transitando este camino juntos.

Y en referencia al cambio, en el episodio anterior hablé sobre la importancia de la intención, el esfuerzo, la constancia y el compromiso. Todo esto como una premisa clave para la transformación. Porque esta intención, nutrida por el esfuerzo, guiada por la constancia y mantenida por el compromiso, es el don que tenemos como seres humanos para transformarnos y así lograr una sociedad y un mundo más sano, más justo y más bello. Un verdadero cambio en el mundo que, por cierto, lo necesita más que nunca.

Diría entonces que estamos de acuerdo que el cambio, la transformación personal positiva, es algo que queremos que sea parte de nuestro camino. Estamos convencidos y vamos por ello. Y vamos por ello con intención, con esfuerzo, constancia y compromiso. Y nos embarcamos en este proceso. Y probablemente algo ocurre… Y esto que ocurre, este cambio en nosotros y en nuestro entorno, puede ser tal cual nos habíamos imaginado iba a ocurrir, pero también en ocasiones puede ser completamente diferente. Porque comenzamos un proceso de cambio esperando una cosa y a veces lo que ocurre finalmente es otra. Y esto no es necesariamente algo negativo, porque el resultado de nuestro camino suele ir más allá de lo que imaginamos desde nuestra mente condicionada y limitada. Y estoy hablando de los resultados que vemos, porque también hay resultados que no vemos. Estas expresiones del proceso de transformación de las que no nos damos cuenta, pero que definitivamente existen y son parte de lo que ocurre.

Existe entonces un cambio que vemos, y cosas que cambian… y no vemos. Y tanto uno como el otro, lo que vemos -pero en especial lo que no vemos- nos definen como personas en este proceso de transformación. De hecho, generalmente se dan muchos cambios que no vemos antes de que ocurra algo que podamos ver, antes de que ocurra algo que podamos notar y apreciar como un ser transformado.

Y una analogía que me gusta, que siempre me ha parecido muy elocuente, es la que hace referencia al rostro, al rostro en nuestra cara, que en gran medida nos define en el mundo y que es una importante parte de nuestra identidad. De hecho, para ocultar la identidad se suele utilizar una máscara que cubre parte del rostro (o todo el rostro) así como lo hace el personaje del Zorro o Batman. Nadie sabe quiénes son en realidad porque utilizan una máscara que cubre sus rostros.

El rostro, entonces, es importante y nos define, y sin embargo, es una parte de nuestro cuerpo que no podemos ver con nuestros propios ojos sin la ayuda de un espejo o de una superficie que lo refleje. Porque podemos ver nuestros brazos, el cuerpo, las piernas, casi todo menos el rostro. Nuestro propio rostro, eso que nos define, está oculto a nuestra propia mirada directa. Dependemos de otra cosa para poder verlo. Dependemos de un espejo.

Y lo mismo ocurre con muchas facetas de nuestra personalidad y de nuestra forma de ser en el mundo, que también nos definen como seres humanos. Podríamos decir entonces que son como “el rostro de nuestra personalidad”, la “cara visible” de quiénes y cómo somos. Y como con el rostro físico, necesitamos de espejos para poder realmente apreciar esta parte tan integral y fundamental de nuestro ser.

Hay entonces cambios que vemos y hay cambios que no vemos o que tardamos en ver. Es por ello que en el proceso de transformación personal positiva, nuestros “espejos” son un componente clave de ayuda y referencia. Porque la frase “conócete a ti mismo” no significa que solamente nos conozcamos por lo que podemos ver, sino también por lo que podemos ver que otros ven en nosotros y que nosotros no tenemos la capacidad de observar: El reflejo de nuestro propio rostro interno, que nos ayudan a reflexionar, a apreciar el cambio y a redireccionar cuando es necesario.

Porque nuestro ego es un espejo deficiente que nos muestra lo que quiere que veamos en el proceso de cambio y no necesariamente lo que realmente está ocurriendo. Allí es donde saber quiénes son -o dónde se encuentran- los “espejos” en los que confiamos es una parte fundamental de la evolución del ser.

Puede ocurrir en nuestra vida en que decidimos comenzar un camino de transformación que nace de una firme intención, que está nutrida por el esfuerzo, guiada por la constancia, mantenida, por el compromiso. Y en ese proceso muchas cosas se ven modificadas de “quiénes” y “cómo” somos en la actualidad… Algunas cosas que podemos ver y otras que no. ¿Qué hacemos entonces? Hacemos silencio. Nos observamos e intentamos reconocer por nosotros mismos qué es lo que es diferente, qué es lo que cambió en este proceso.

Pero también exploramos a través de nuestros espejos: Esas personas que nos ayudan a ver lo que nosotros no podemos ver, lo que quizá no esté tan visible para los ojos de nuestra conciencia.

Por esto los espejos que reflejan nuestro cambio son importantes. Y es importante también saber encontrar o conectar con los espejos adecuados. De allí que existen personas en nuestra vida que son especialmente valiosas como “espejos”, en quienes confiamos van a reflejar una imagen de quiénes somos en este momento, una imagen honesta y compasiva. Debemos apreciar y agradecer estos espejos en nuestra vida y cultivar una relación abierta y sincera con estas personas cuya devolución de lo que ven es realmente importante. En ocasiones es un maestro o una maestra. A veces es un familiar, un amigo o alguien en el trabajo. Sean quienes sean, esos espejos nos acompañan en nuestro proceso de transformación como un punto de referencia y guía. Y es importante también comprender que, como con nuestra propia visión de quiénes somos y de nuestro camino de transformación, estos espejos también nos brindan su propio punto de vista de lo que ven, y que ello también está condicionado por sus propias creencias y por su propia visión de la realidad. La información que nos brindan -cuando es un espejo de confianza- es fundamental y rica en contenido, pero siempre debemos comprender que nada es absoluto y ser cuidadosos en cómo integramos esta información a nuestro proceso.

Es bueno entonces por un lado escuchar nuestra propia voz interior, y por el otro, tener cerca a personas que nos aprecien y respeten para brindarnos su generoso punto de vista de lo que ven en nosotros. Escucharnos y escucharlos y aceptar todo sin apegos, sin rigidez, sin juicio, simplemente como información útil en el camino de transformación.

El feedback, la información que recibimos de nuestra propia observación y la de los demás es clave en cómo dirigimos nuestro esfuerzo de crecimiento y transformación. Te propongo entonces que hagas silencio y que observes qué ves en ti, y a su vez también que recibas con gratitud y sin prejuicios lo que otros en quienes confías tienen para ofrecerte.

Gracias una vez más por estar aquí, y por ser parte de este camino. Hasta el próximo paso.