En relación

por Sozan

"La belleza del cosmos no procede sólo de una unidad en la variedad, sino también de la variedad en la unidad."

Umberto Eco (1932-2016) Escritor italiano

El batir de las alas de una mariposa en Tokio se transforma en un tsunami en Nueva York. Esta frase que probablemente ya conozcas no hace más que recordarnos la sutil y profunda interrelación de todas las cosas. Todo se encuentra de una manera u otra relacionado con todo el resto. La mariposa lo sabe. Y es allí, en esta estrecha relación e interacción, que quizá tengamos la mayor oportunidad de aprender.

Es en relación, y no separados, que evolucionamos y crecemos. En una época de grandes divisiones económicas, sociales, políticas, pero también separados de la tierra y de uno mismo, nos alejamos también de la posibilidad de vernos transformados en seres más humanos y humanos más despiertos. Polarizados, separados, divididos, nos distanciamos cada vez más de la maravillosa oportunidad de aprender de lo otro -y de los otros-.

Mantenerla conexión, sin embargo, es un gran desafío. Suele ser por ello que nos separamos, nos dividimos. Parecería ser más fácil distanciarse que relacionarse, porque ésta es quizá la manera habitual del ser humano de reaccionar frente a lo intenso, lo complejo y lo distinto. Pero también a lo cotidiano. Mantenerse en conexión nos involucra, nos incita a trabajar en las relaciones, a acercarnos a lo complejo, lo difícil, lo que a veces duele y entonces preferimos evitar. Las razones son varias: puntos de vista, creencias, posturas, jerarquías, mandatos… o simple aversión o desinterés. Se crea una grieta entre yo (o nosotros) y lo otro, el otro o el resto. Se crea una división.

Y también ocurre hacia dentro. Separados de uno mismo nos desconectamos del “ser” a tal punto que perdemos la conexión vital con nuestra humanidad. Separados de la tierra, dejamos de nutrirnos de la sabiduría ancestral de la naturaleza. Divididos en estratos, ideologías, creencias y puntos de vista nos aislamos en la soledad que conlleva no poder ver al otro.

Tomando distancia nos sentimos a veces más fuertes y protegidos, pero eso no es necesariamente cierto. Podemos conectar sin que signifique tener que estar de acuerdo. Acercarse no es sinónimo de total aceptación. Ver, oir, sentir no implica debilidad. Abrirse, ser curiosos, explorar no requiere dejar de lado nuestros valores e identidad. Es en relación, y no separados, que podemos transformarnos y transformar todo lo que nos rodea. Batir las alas como la mariposa, y sentir como esa suave brisa se transforma en olas, explorando la interconexión que nos permite ver más allá de nuestras dualidades.

Sozan

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